Muy buenas tardes, queridos amigos.
Creo que después de ver cómo anda la blogosfera, y sabiendo que algunos de vosotros seguís esperando mis valoraciones sobre el debate de ayer, ha llegado el momento. Sin embargo, no quisiera extenderme demasiado en resúmenes temáticos, ya que muchos de vosotros ya lo habéis hecho en vuestras bitácoras de una forma excelente.
- Por un lado, tenemos a Zapatero cuya tónica fue ponerse medallas por "lo bien que lo han hecho" a lo largo de la Legislatura en todos los puntos que se trataron durante el debate. Del mismo lado tenemos a Zapatero hablando de Bush, de Irak, del 11-M, del Prestige, de Alianza Popular y de Aznar. De este lado tenemos, en resumen, a un Zapatero que aseguró que su proyecto, que había convertido a España en el País de las Maravillas, necesitaba de 4 años más para poder convertirla en el Maravilloso Mundo de Oz donde todo es posible (o viceversa, no me quedó del todo claro).
- Por otro lado, tenemos a Rajoy que presentó datos y cifras cuando hubo que hacerlo, pero que se esforzó en remarcar que lo que a la gente de la calle le importaba eran los problemas cotidianos: el precio del pan, los créditos bancarios, la pérdida del empleo. Del mismo lado tenemos a Rajoy hablando de realidades como el problema de la vivienda, el fiasco en materia de educación y la necesidad de integrar a los inmigrantes que llegan a España, entre otros asuntos. De este otro lado tenemos, en resumen, a un Rajoy que fue desmontando, una por una, todas las maravillas creadas por Zapatero y poniéndole los pies en la tierra.
El debate comenzó tranquilo, todo muy estructurado y civilizado. Los participantes respetaron sus turnos de palabra y todo pareció desarrollarse con normalidad. Pero, según se iba entrando en materia, Zapatero comenzó a ponerse nervioso y a interrumpir a Rajoy. Zapatero perdió los papeles cuando Rajoy le llamó mentiroso, periódico en mano, por haber engañado a todos los españoles respecto a la negociación con ETA, y acabó completamente desquiciado cuando, tras hacer un alegato en favor de los titiriteros de la P.A.Z., Rajoy le dijo que no podía hablar bien de quienes le habían insultado a él y a sus votantes. Este último momento del debate fue, por cierto, el único en el que el moderador tuvo que poner orden y conceder a Rajoy una pequeña prolongación de su turno de palabra debido a las contínuas e impertinentes interrupciones de Zapatero.
¿Quién ganó el debate? Dejadme que muestre lo que dice la prensa digital (pinchad en la imagen para ampliar):

Bien, esto son cifras que, como es lógico, dependen del tipo de usuarios que acceden a los diversos medios. Que cada uno las interprete como quiera.
¿Qué opino yo? Bien, pues creo, honestamente, que ganó Rajoy, y lo hizo con una contundencia argumental demoledora. Zapatero no hizo más que ponerse medallas y hablar de Aznar. Rajoy le fue desmontando, uno tras otro sus argumentos, hasta que Zapatero acabó perdiendo los papeles. Yo opino así, y es como alguien que entienda mínimamente de política opinará. Salvando las distancias ideológicas, claro; es decir, según la tendencia política que cada uno tenga, unos podrán decir que Rajoy estuvo mejor o peor que Zapatero, pero lo que nadie podrá negar es que el nerviosismo de Zapatero fue de menos a más, hasta que acabó fuera de sí, a lo que Rajoy contestó sin perder la compostura en ningún momento. Mi madre siempre dice que en una discusión una persona puede tener más o menos razón, pero si pierde los papeles, la razón la pierde también.
Ahora bien: ¿qué pensará el ciudadano de la calle, el que no lee sobre política, economía o historia, sino el Hola o el Marca? (es un ejemplo, que no se me ofenda nadie). Ayer al finalizar el debate me veía a mí misma algo pesimista al respecto, ya que pensaba que los únicos que daríamos por ganador a Rajoy seríamos los que estamos familiarizados con la política. Sin embargo, hubo alguien que me dijo anoche: "Maya, los que leen el Hola o el Marca no vieron el debate", y eso me dio que pensar. Puede que esta persona estuviera equivocada y los "profanos en la materia" sí que vieran el debate, y las altas cotas de audiencia demuestran que mi suposición es correcta. Partiendo, pues, de esta premisa, puede que hubiera una parte importante de la audiencia que no comprendiera a la perfección alguno de los temas que se abordaron. Pero una cosa es innegable: Zapatero habló de Aznar y Rajoy habló de Zapatero. Zapatero acabó el debate desquiciado y el moderador tuvo que conceder tiempo extra a Rajoy. Zapatero habló de logros y Rajoy habló de necesidades.
Y hasta aquí mi valoración personal de lo ocurrido ayer. Habrá quien esté de acuerdo y habrá quien no, pero una cosa sí que es cierta: las espadas están en alto. Segundo round: el próximo Lunes.
pd. A propósito… ¿soy yo la única que se pregunta quién sería el lumbrera que maquilló a Zapatero, el cual, con la cara pálida y las cejas oscurecidas y más picudas que de costumbre, parecía el Conde Drácula?