Raúl Centeno Bayón y Fernando Trapero Blázquez eran hijos del Cuerpo. Quizás por eso, a pesar de su juventud, tenían tan clara su vocación desde el principio.
Muchos recuerdan al pequeño Raúl correteando por el patio del Cuartel de Batalla del Salado, donde residió. Su deseo desde siempre por seguir los pasos de su padre le hizo prepararse a conciencia y el boxeo, el judo –era cinturón negro-, el surf y el mundillo de las motos le ayudaron a ello y se convirtieron en su pasión.
El Grupo de Apoyo Operativo no era su primer destino, pero sí el que había escogido con toda ilusión. Para ello, al igual que Fernando, superó un selectivo curso, cuyo fin era elegir a los mejores. Su voluntariedad y disponibilidad para el servicio, su afabilidad y su calma y serenidad en todo momento hicieron el resto y esta singular forma de ser, unida a su optimismo y ganas de vivir, han hecho que Raúl haya dejado una profunda huella en sus compañeros, mandos y todos los que le conocían.
Además, profesionalmente contribuyó con tenacidad al éxito de muchas operaciones, por lo que había sido propuesto para una condecoración del Cuerpo y una felicitación individual con anotación.
Fernando, aunque con un año menos, tenía 23, también poseía una felicitación en su hoja de servicios y otra propuesta. Y es que este joven guardia civil “polilla”, pues procedía del Colegio de Guardias Jóvenes Duque de Ahumada, demostró en multitud de ocasiones su valía.
Su carácter, bromista, simpático y divertido, aún a pesar de su seriedad inicial, siempre aportaba una nota de color en el Grupo.
También era un gran deportista, no en vano pertenecía en sus tiempos de “polilla” a la sección de motos, protagonizando alguna que otra anécdota. El fútbol era su otra pasión y jugaba habitualmente como portero. Pero quizás, además del gran cariño por su pequeña sobrina, lo más inmediato para él era la entrega de llaves de su primera vivienda y todas las ilusiones que ello comporta…
Dos buenísimos compañeros, a los que el resto de miembros del Grupo de Apoyo Operativo agradecen todas las horas que han pasado juntos, destacando que gracias a personas así el grupo es lo que es y lo orgullosa que debe estar toda la sociedad de contar con profesionales de su categoría.