¡Buenas tardes, amigos!
Heme aquí otra vez, una semana más, un Lunes más, dispuesta a cortar cab… estoooo… perdonad, chicos, no puedo comenzar así, se me fue. Una cosa es que haya ido a ver "John Rambo" y otra muy distinta que comience la semana como si mi ordenador fuera una Barret M-82 y todo el que me lee, el mismísimo "Viet Cong". Vamos a ver, por partes, recomencemos:
Este finde he estado en Madrid. Que sorpresa, dirán algunos. Es que veréis, 2 buenos amigos, Anti-ZP’s por cierto, cumplían años, y aprovechando que tenía a mi disposición los suficientes puntos Iberia como para volar de gorra, allá que me fui. A propósito, lo de los puntos es lo único bueno que debe de tener Iberia, porque en mi opinión, esa compañía deja mucho que desear, y cada vez va a peor. Retrasos exagerados, ante los cuales no son capaces de ofrecer ni un mísero bocadillo a los pasajeros bajo el pretexto de "no damos nada porque el retraso (en mi caso, de 3 horas en el vuelo de ida y -sólo- 45 minutos en el de vuelta) se debe al mal tiempo, y eso no es culpa nuestra". Si quieres comer en el avión, te cuesta 10 € un menú compuesto por medio sandwich, un refresco y una chocolatina pequeña. Y para más inri, en Barajas, hasta media hora antes de la salida del vuelo, no sabes por qué puerta has de embarcar, ni siquiera sabes si has de hacer uso de la llamada "terminal satélite" de la T4 (a unos 15 minutos de dicha T4) o no. En fin, tenía que despotricar contra Iberia y ya lo he hecho. Bien.
Aparte de eso, como os decía, el Viernes estuve de cumpleaños Anti-ZP. Desde aquí mando un abrazo muy fuerte a todos los implicados. Por suerte para ellos, en esta ocasión no traje mi cámara de video, juas juas juas… Aunque he de deciros a todos los que me leéis que, a pesar de no existir vídeo, sí hubo cámara de fotos, y fui seriamente amenazada por algunos de los allí presentes respecto a lo que publicaba en mi blog. Así pues, dejémoslo en que la fiesta estuvo fenomenal, los vecinos andaron escasos de talante y después… emmmmmm… pues eso… Zapatero fue un error, uóóóó…
El Sábado tocó cine. Y, sin pensármelo 2 veces, me fui a ver "John Rambo". Veréis, no es que sea una friki de las películas de acción. Ni muchísimo menos. Ni siquiera lo soy de Sylvester Stallone (bueno, vale, papá, un poco sí), pero sí que me pirro por los clásicos ochenteros, y dado que el tema además abordaba de lleno la barbarie de Birmania, no tuve ninguna duda sobre qué película escoger. Y he de deciros, amigos, que me encantó, y no sólo por ver a Rambo cargándose a todo bicho viviente (creo que hay unos 3,5 muertos por minuto de media de principio a fin de la película). No, lo que hizo que saliera maravillada del cine es el impresionante reflejo que se hace de lo que está ocurriendo en Birmania. Según tengo entendido, para hacer la película, Sly recurrió a la revista ‘Soldier of Fortune’ y a las Naciones Unidas y les preguntó: "¿Cuál es la violación de derechos humanos en todo el planeta más gráfica y devastadora y menos atendida por los medios?". La respuesta fue unánime: Birmania. Y de ahí salió una película que, a mi juicio, es insuperable en cuanto a que refleja a la perfección el sufrimiento de un pueblo que muere un poco más cada día a manos de una deshumanizada Junta Militar a quien no le tiembla el pulso a la hora de robar, torturar, violar o asesinar. Resumiendo, para todos aquellos a las atrocidades cometidas en Birmania les lleguen al corazón: PELÍCULA 100 % RECOMENDABLE. Por cierto, la cinta comienza con imágenes reales de la masacre que tuvo lugar contra los monjes hace unos meses.
El Domingo emprendí el viaje de regreso a mi querido país de adopción. Por culpa de mi despistada cabecita, olvidé en Madrid un libro que estaba leyendo y hube de empezar otro que había comprado el día anterior (¡hay que ver lo que varían los precios cuando se compara la edición de bolsillo con la de tapas duras!), y del que he de deciros que sólo me he podido desenganchar para dormir: "Artorius", de César Vidal. En lo que duró mi viaje desde Madrid hasta que llegué a mi casita, incluyendo el momento previo a apagar las luces y caer en los brazos de Morfeo, me he leído ya más de las 3/4 partes, y es que no es para menos. César Vidal es un genio literario y un maestro de la Historia; no sé cuántos libros me he leído ya de él, cada uno sobre una época diferente, y a cada cual mejor. Este trata sobre Artorius, más conocido como "el Rey Arturo" aunque tal sobrenombre no pueda estar más lejos de la realidad. Arturo nunca fue rey, ni se hizo famoso tras sacar una espada de un trozo de piedra. Esos y otros mitos son desmontados por César Vidal en una novela que aborda, desde el punto de vista del médico Dubricius (más conocido como Merlín, al que las leyendas convirtieron, falsamente, en hechicero), las gestas de Artorius, un valiente oficial romano convertido en Gobernador de Bretaña que decidió plantar cara a los invasores bárbaros tras la caída del Imperio. Aún no me lo he terminado de leer, pero a pesar de ello, finalizo este párrafo al igual que el anterior: 100 % RECOMENDABLE.
En fin, ese es el resumen de mi fin de semana. Próxima parada en Madrid: 9 de Marzo. Ya queda poquito… De momento, iré ensayando mi AdioZ con el corazóóóóóón…