¡Buenas noches otra vez, queridos amigos!
Heme aquí de nuevo para explicar por qué tuve que salir corriendo de casa de Caco: el cumpleaños de mi muy querido Prevost. Veréis, a día de hoy aún no me queda demasiado claro cuándo tiene celebra el mundo el aniversario del nacimiento de tan carismático individuo, pero por estas cosas que pasan, una oye campanas y sin saber muy bien dónde, organiza una reunión de derechones para festejar tan jovial acontecimiento.
Y allí que nos plantamos, en un local junto a la Plaza Mayor (y para variar, esta vez conseguimos resistirnos al hechizo del Mesón de la Tortilla). Eso sí, la cena no dejó de tener su contenido místico, ya que a lo largo de la misma tuvimos la oportunidad de escuchar los cánticos que nos llegaban desde la Plaza, pertenecientes a miles de gargantas que celebraban la Pascua Rumana. Casi nada. Total, cenamos, Prevost mete sus dedos en los vasos de sangría de la gente, y llega el momento de entonar el cumpleaños feliz. ¡Y los consabidos regalos! El primero le hizo especial ilusión:

Claro que a Prevost se le ha olvidado comentar en su entrada si ha colocado las fotos de Albertophis I en la mesita de noche. Por alguna extraña razón, sólo ha hecho referencia a una biografía de los Monthy Pyton, segundo de sus regalos…
Por lo demás, ¿qué puedo decir? Al margen del ya citado homenajeado y de los 2 sujetos que llegaron tarde a la cita (¿estoy hablando de mí misma y de mi chico en tercera persona del plural?), estuvieron mis muy queridos HLH, Jechdina, Leeuw y Romy, la gatita de Willy Fogg (que me pregunte ella por qué la llamo así, juas). Nos falló Tiomilio, ¡será posible! Y por poco no falta también el mismo Prevost, que, por lo visto, tenía cosas mejores que hacer ese Sábado, según nos dijo.
La noche fue como siempre que quedo con este puñado de locos: fenomenal. Lo único que lamento de estos viajes a Madrid es que no duren 48 horas más. HLH y yo volvimos a reivindicar nuestro derecho a jugar al Trivial sin que nos hagan trampas, y Jech y Prevost no sé qué narices reivindicaron. Eso sí, por si alguno de los presentes terminó despistado…
Michael Andreas Helmut Ende, (12 de noviembre de 1929-28 de agosto de 1995), escritor alemán. Nació en Garmisch-Partenkirchen, Baviera (Alemania). Su obra se enmarca en el género fantástico. Ha conseguido fama universal con libros como "Momo" (1973) y la "La historia interminable" (1979). Sus libros tienen nombres llamativos y extraños. Algunos de sus libros mas destacados son: "El libro de los monicacos" (1970), "Tragasueños" (1978), "Jojo: Historia de un saltimbanqui" (obra de teatro 1982), "El Goggolori" (1984). "El Espejo en el espejo" (1986), "El Ponche de los deseos" (1989) y "Carpeta de Apuntes" (1994). Michael Ende falleció a la edad de 65 años, en Stuttgart (Alemania).
A los que no participáisteis de aquella interesante tertulia, no pretendo pormenorizar los detalles. Sabed unicamente que somos felices, y eso es lo que cuenta. A los que sí participaron…
¡¡¡NOS VEMOS EN LA PRÓXIMA!!!






























