¡Hola hola hola, queridos amigos del MAZP! ¡Heme de vuelta de mi querida España (esta España mía, esta España nuestra)! A pesar de que llevo días prometiéndolo, he de reconocer que he sido un poco ‘malqueda’ con vosotros, y es que cuando una está de vacaciones… en fin, ya sabéis… Pero bueno, os prometí un relato de cómo me fue en Barcelona; o, como digo yo, un parte de guerra tras abandonar las trincheras… A ver, dejemos claro que esta entrada, así como la anterior, no consiste en echar pestes sobre los catalanes. Ni siquiera consiste en echar pestes. No, de lo que se trata es de contar algunas de las cosas que tuvieron lugar durante mi estancia en Barcelona. Cada uno que saque las conclusiones que quiera.
Bien, los que leyeron mi entrada anterior sabrán que de todos los que respondieron a la pequeña adivinanza que propuse, Pepelu es el que más se acercó: la fotito de marras no era sino el logo oficial de un simposio organizado por el IEEE en Barcelona. Para los que no sepáis lo que es el IEEE, sabed que es un organismo que nada tiene que ver con política, literatura, periodismo o cosas así. No, los del IEEE son gente de ciencias, lo cual hace pensar que cuando la Universidad Politécnica de Cataluña hace de anfitriona de dicho simposio, en la ceremonia de apertura se va a hablar de ciencias, o en última instancia, de la ciudad anfitriona antes de entrar en materia científica. Pues… juzgad vosotros mismos. Algunas de las cosas que se pudieron escuchar de boca de los Sres. Ignacio Corbella, Gregorio Vázquez y Ramón Moreno fueron:
- Cataluña nación (para ellos, Aragón, Comunidad Valenciana y Baleares no existen, a juzgar por el logo que diseñaron para el simposio -ver entrada anterior-).
- Cataluña país con una población superior a países como Irlanda y Dinamarca.
- Cataluña país con PIB superior al de Dinamarca (no sé qué perra les dio con los daneses, la verdad).
- Cataluña país con más de 1000 años de historia (????????).
Eso nada más empezar. Además, tuve la oportunidad de asistir a un concierto ofrecido en el Palacio de la Música Catalana. El programa era, por supuesto, una coral en catalán, lo cual no me disgustó especialmente, pero me pareció del todo inadecuado que se cantara en catalán ante un público que era, mayormente, de procedencia extranjera (chinos, japoneses, americanos, australianos…). Pero bueno, digamos que los catalanes quieren promocionar lo suyo y cantar en catalán es su forma de hacerlo… esta bien, aceptamos barco. Pero ¡ay! llegamos al final del concierto. Y el director de la orquesta (prometo incluir nombres y apellidos cuando pueda acceder a esa información, mañana a más tardar) se dirige al público en inglés:
- Y para finalizar este recital, señoras y señores, les vamos a cantar una canción que en nuestro país es como un himno nacional, ya que expresa el amor de nuestro país hacia la bandera.
Una se emociona pensando que vamos a oir esos acordes que tantas veces han escuchado personas como Alonso y Nadal (¿Será la letra de Marquina? ¿La de Pemán? pensaba yo). Hasta que el coro comienza a cantar y… suena el "Canto de la Señera". En fin.
¿Más memeces que tuve que soportar? Pues por poner otro ejemplo, de labios de gente de la Politécnica de Cataluña oí:
- El Reino de Aragón no existió en la realidad, sólo era una cortina de humo que ocultaba la verdadera realidad del Reino de Barcelona (???????).
Por otra parte, he de decir que a pesar de todas estas estupideces más propias de descerebrados de ERC que de científicos, en el día a día, en la calle, restaurantes, bares, etc., no tuve jamás que pedirle a nadie que me hablara en español. Justo es reconocer que cuando yo saludaba con "buenos días", nadie jamás me contestó con un "benvingut" o un "bon dia". A propósito, que en medio de esta semana que pasé a Barcelona, tuve la oportunidad de quedar con un amigo del Foro Monclovitas, a quién considero justo mencionar en esta entrada, dado que además de tener que aguantar cómo me desahogaba y expulsaba toda la bilis acumulada por culpa de esta banda de fanáticos, además de eso… es una persona encantadora. Por todo ello, y por lo divertidas que fueron esas cervezas… ¡GRACIAS, SANDRO! (lástima que tuviéramos que madrugar, ¿no?)
Dicho esto, y llegado el Viernes, mi chico decidió desplazarse hasta Barcelona para pasar el finde allí conmigo. Si bien es cierto que lo que os acabo de contar no volvió a repetirse, sí que tuvimos la oportunidad de fruncir el ceño un par de veces más. Por ejemplo, porque:
- ¡Para qué se va a molestar Tráfico en traducir los paneles luminosos en las carreteras (o los dueños de algunos restaurantes sus menús)! ¡Si con el catalán y el inglés es más que suficiente!
- A mi chico sí que le hablaron en catalán a pesar de haber iniciado él diversas conversaciones en un correcto español.
- ¡Las obras! ¿¿¿Y se atreven los socialistas a criticar la gestión de Gallardón como alcalde de Madrid a causa de las obras que tuvieron lugar durante la anterior Legislatura??? ¿Es que estos que critican no han estado en Barcelona en la vida? ¿O es que lo que para unos es "la locura de un Faraón", para otros simplemente es embellecer las calles? (que se lo digan a los del Barrio del Carmelo). He de decir que Barcelona parece realmente un campo de batalla, y las opciones B en caso de no poder tomar tal calle o cual desvío están bastante peor estructuradas (y visibles) que en Madrid. Los que conozcan ambas ciudades podrán corroborar eso. Mención aparte merecería el apagón que dejó sumido en el kaos a gran parte de la ciudad durante varios días, pero dejémoslo ahí…
- Según los responsables de la construcción y embellecimiento de la Ciudad Olímpica de Barcelona, y a raíz de la victoria de un surcoreano en la prueba de maratón de los Juegos de Barcelona’92, Cataluña y Corea del Sur son dos países hermanados (las pruebas aquí y aquí).
En fin, creo que ya es suficiente por el momento. ¿Las conclusiones de mi estancia en las trincheras? No hay. Me lo pasé bien allí, volvería otra vez, y a pesar de las memeces que vi y oí, el Sol y la playita siempre ayudan a mejorar el talante. No creo que todos los catalanes sean como los besugos con los que traté. Prefiero creer, simplemente, que topé con una banda de fanáticos y nada más. ¿Lo de los carteles y rótulos en catalán? Siguiendo con mi alarde de buena fe, quiero creer que la mayoría de los comerciantes rotulan en catalán porque la ley así lo exige. ¿Lo de las obras? En fin, espero que al menos La Sagrada Familia acaben de repararla algún día, que ya va para unos cuantos años… (¿alguien conoce esa Catedral sin andamios?). Así pues, doy por concluído este parte de guerra. Una semana en las trincheras… ¡Y SOBREVIVÍ!
A propósito, si alguno de vosotros va a Barcelona y acaba caliente como los chinos, al igual que yo, le recomiendo que se dirija a Las Ramblas con el coche, baje las ventanillas y ponga en el reproductor de CD la siguiente canción: