Tras decir esto, quisiera publicar aquí una bellísima carta que Patroclo le dedica a Miguel Ángel y a todas las víctimas del terrorismo.
UN MINUTO DE SILENCIO , LÁGRIMAS SERENAS DE ESPERANZA.
CARTA A MIGUEL ANGEL BLANCO
Asesinado por defender la Constitución y la Libertad.
Acababas de cumplir 29 años y estabas a punto de casarte para emprender una nueva vida, cuando los asesinos etarras te ejecutaron de la manera más brutal y cobarde.
Naciste en el mítico y convulsivo Mayo del 68, universitario, trabajador y lleno de ilusiones encontraste un lugar en el que poder desarrollar tu idea de la LIBERTAD, de la mano de Iñaki Ortega, no te dio miedo realizar tu labor en medio de un entorno hostil y rodeado de miradas asesinas cada vez que tomabas vinos con tu cuadrilla.
Tenías 7 años cuando murió Franco y de la guerra civil solo sabías lo que habías aprendido en los libros; dos años más cuando acompañaste a tus padres a votar en las primeras elecciones libres de la democracia, allá por el año 1977. Tu adolescencia y vida universitaria la viviste en la larga etapa de la transición pacífica y convulsa a la vez, sobre todo debido a los atentados constantes (A LOS QUE APROVECHO PARA ABRAZAR TAMBIEN EN MI RECUERDO) de los mismos que te asesinaron.
Te acuerdas cuando tocabas la batería en “ Poker” y te “pirriabas” con la música de los “Héroes del silencio”, ¡otros muchos millones de héroes del silencio dolorido lloraríamos tu muerte tan temprano y tan inútilmente!
Luchabas por el sueño de tantos jóvenes de tu época que pensaban que era posible otra España, la constitucional y la regida por un Estado de Derecho occidental y moderno. Una España que había enterrado para siempre los terribles fantasmas del odioso gerracivilismo cainita que tantos males habían traído a este País.
La España en la que creías y el presidente del gobierno, que lo era del propio partido en el que militabas NO CEDIÓ ANTE EL CHANTAJE TERRORISTA y tus secuestradores te ejecutaron de forma sumaria y a sangre fría en contra del clamor popular que pedía tu liberación y en cuyo nombre estos canallas suelen hablar a veces.
Aquella triste y calurosa tarde de sábado, a España se le paró el corazón, calles vacías y un sentimiento de rabia e impotencia dejó pasar en los próximos días a la tristeza emocionada en el dolor compartido por todos lo que nos sentimos un poco asesinados también y corrieron por nuestras mejillas millones de lágrimas silenciosas que ahogaban la garganta.
Ahora, aquellos que segaron tu vida tan brutalmente y los que se asustaron de las repercusiones sociales que sobrevinieron a tu asesinato, quieren hacer que olvidemos aquella tarde maldita que con tu muerte pretendían la muerte de la democracia, ante el estado de terror sembrado. Tu recuerdo les molesta, les desquicia. Pero eso será imposible, NUNCA lo olvidaremos y tú siempre estarás en nuestra memoria. Es algo que hemos vivido y nadie podrá manipular aquella triste historia y aquellos nuestros sentimientos.
DESCANSA EN PAZ, MIGUEL, y que habites en la casa de Yahvé un sin fin de días, como así lo harás en el corazón de tus padres, hermana, novia y en el de millones de españoles que seguimos pensando que tu martirio no fue en balde; aunque ahora este gobierno te ignore y demuestre una repugnante indiferencia hacia tu recuerdo.
La mayor ofensa hacia tu persona es el olvido, será que les molestas y eres un obstáculo, pues no quieren contrariar a sus nuevos socios, los mismos que te asesinaron.
Miguel, quiero que les digas a todos los asesinados por ETA que aunque hoy, 12 de Julio de 2007, todos gritemos tu nombre , también de ellos nos acordamos, de todos y cada uno, ¡sois tantos y tanto dolor acumulado!
MIGUEL, solo QUIERO decirte por último allá donde estés, que sigues más vivo que nunca en nuestro abrazo, por las ansias de LIBERTAD que con tu muerte, se originó en una generación que ahora está empezando a dar sus frutos. Tu valentía fue semilla de la resistencia cívica y valiente ante uno de los hechos mas vilmente perpetrados en España, ante un joven ciudadano que fue asesinado solo por pensar de una determinada manera y sobre todo por querer alcanzar el sueño de la libertad.
Bellas e inspiradas palabras. Muchísimas gracias por todo, Patroclo. Ten por seguro que allá donde esté Miguel Ángel, que yo estoy segura de que es en el Cielo, habrá leído esta carta.