Tras el parón del Puente del Pilar, me ha dado por bucear entre los periódicos europeos en busca de algún artículo que comentar en este nuestro querido blog. Y casi de casualidad, he topado con "Il corriere della Sera", que se ha hecho eco de unas declaraciones del Papa Benedicto XVI en la Convención Eclesiástica Nacional de Verona:
"La Iglesia no es ni intenta ser un agente político. Al mismo tiempo tiene un interés profundo en el bien de la comunidad política, cuya alma es la justicia, y le ofrece a un doble nivel su contribución específica". Lo ha dicho el Papa Ratzinger en su intervención en la Convención Eclesiástica Nacional de Verona. "La Iglesia - ha explicado- contribuye a hacer que aquello que es justo pueda ser eficazmente reconocido y asimismo llevado a cabo. A tal fin son claramente indispensables las energías morales y espirituales que permiten anteponer las exigencias de la justicia a los intereses personales o de una categoría social o de un Estado: éste es de nuevo para la Iglesia un espacio bantante amplo, para radicar esta energía en la consciencia, alimentarla y robustecerla". […]
El texto completo es interesante; las declaraciones de Benedicto XVI se centraban, no obstante, en la ola de laicismo que se está extendiendo a nivel mundial. Aún así, me han venido cosas a la cabeza, concretamente, la visita del Papa a Turquía programada para finales de Noviembre. Quizá estas últimas declaraciones del Papa me hayan servido como excusa para hablar de ello. El caso es que, como ya sabéis, el Vaticano confirmó que el Papa visitará Turquía a pesar de protestas y amenazas de muy seria consideración por parte de la comunidad musulmana. Pues bien, aquí llega el punto donde yo enlazo religión y política.
Porque, como le dije ayer a un amigo que se declaraba ateo: si no crees en el Papa como representante de Dios en la Tierra, cree en él como Jefe de Estado. Así de sencillo: con o sin ropas papales, Joseph Ratzinger es el Jefe de uno de los Estados más poderosos del mundo. Por tanto, si no como clérigo, debería ser capaz como gobernante de tomar decisiones contundentes en aras del bienestar político-social a nivel mundial. Porque vamos a ver: ¿alguno de vosotros, queridos amigos, quiere ver a Turquía formando parte de la Unión Europea? Yo he estado allí de vacaciones este verano, y os diré que es un país precioso y digno de ser visitado, pero yo a los turcos no los quiero como parte de la Unión. Se supone que se va a admitir a trámite la solicitud de ingreso de Turquía en la EU el año que viene. Y a raíz de la confirmación de la visita del Papa a este país, me puse a maquinar, y concluí con una pregunta que ahora os arrojo a vosotros:
¿No creéis que el Papa debería de ser un poco pillo y anular la visita a Turquía? Las amenazas de muerte recibidas a raíz de sus declaraciónes en Ratisbona son la excusa perfecta para suspenderla. Y si seguimos el principio de "si A es B, y B es C, entonces A es C", podríamos decir "si un Jefe de Estado se ve obligado a suspender una visita oficial a un país musulman debido a amenazas de muerte, y un país debe tener un nivel mínimo de civilización para poder ser admitido en la UE, entonces si el Papa suspende su visita a Turquía la admisión de este país en la UE será inviable". Yo, sinceramente, creo que el Papa tendría que haber sido un poco zorro, ya que nunca ha estado tan a huevo la no admisión de estos salvajes en la UE…