¡Muy buenas noches, queridos amigos!
Después de este larguísimo paréntesis quisiera aclarar un par de cosillas:
1.- No, las vacaciones de Semana Santa en Alemania no duran un mes. Ojalá. 2.- No, no me he rendido, políticamente hablando. Sigo siendo facha. 3.- No, no pienso cerrar el blog. Que más quisieran algunos.
Dicho esto, aquí estoy de nuevo, y quisiera explicar el título de esta entrada que nos ocupa. Veréis, tal afirmación no era sino la contraseña que había quedado establecida para la primera Facebook-quedada de derechones que… estoooo… para la primera reunión de fachas que… emmmm… No me sale. Digamos que un puñado de frikis de esos que se conocen gracias al politiqueo deciden un día volverse más frikis aún y apuntarse a la moda Facebook, y tiempo después acuerdan verse las caras. Eso fue lo que ocurrió este pasado Sábado, así que vayamos por partes:
Llego a las 19:00 a casa de Caco, el anfitrión, y me encuentro a 2 despojos humanos, mi querido Harto y el mismo (y también querido) Caco que empezaron a darme una serie de explicaciones respecto a la noche anterior que aún no he llegado a asimilar. Algo sobre un camarero sabrosón, un desfile en ropa interior a pie de piscina y unas cuantos largos para coger sueño a las 9 de la mañana. El escenario del crimen:

Y los rostros de los criminales, omitidos por 2 razones: anonimato y caridad humana (hacia mis lectores, digo). Creo que Harta (algunos la llamarían "cónyuge B del Sr. Harto") aún se está planteando pedirle al "cónyuge A" el divorcio, y si no lo ha hecho todavía se debe a que es una gran mujer. Me bastó hablar con ella 5 minutos para sentirme como si la conociera desde hace años. Por cierto, su señor esposo y el corruptor mayor del reino me recibieron con esto en la mesa. Hipócritas.
Al rato de llegar yo, apareció mi querida Pere. El abrazo que me dio me llegó al alma, también con ella sentí que nos conocíamos desde siempre. Resulta curioso cómo pueden congeniar tan pronto personas que no se han visto las caras jamás. Pere vino acompañada de su marido, el cual, por cierto, no comulga políticamente con nuestras ideas, así que debió de tomarnos por un puñado de locos (ruego que me confirmes esta opinión, Pere), y no le quitaría razón si así fuera.
Mi chico y yo no pudimos quedarnos mucho tiempo, apenas un par de horas, ya que teníamos otra cita de la que hablaré en la siguiente entrada. Pero sí permanecimos allí lo suficiente para ver llegar a los demás amigos que se apuntaron a la quedada: Mary White, Patricia, Alawen, Nora, y la gran sorpresa que me tenía reservada Pere… ¡Asomado! (quien vino acompañado de su mujer). Si me he olvidado de alguien, confío en que sepan perdonarme los no-aludidos, pero todo fue tan rápido, el llegar ellos e irme yo, que espero que todo quede en un tirón de orejas por su parte y una rectificación por la mía.
Agradecimientos especiales: a los Harto por esa horchata recién traída de Valencia, la cual fue degustada convenientemente, y a Mary White por esa caja de trufas que en este mismo instante estoy disfrutando por prescripción médica. Agradecer también a Pere su sentido abrazo, a Patricia, Alawen y Nora sus contagiosas sonrisas (por cierto, Nora, ¡gracias a ti también por las trufas, mi salud mejora gracias a ti!) y a Asomado, simplemente, el haber venido; considero que es un honor conocer a una persona tan excepcional como él.
El mayor de los agradecimientos, huelgo decir, es para mi queridísimo Caco, quien espero que no me odie por haberle comparado con cierto personaje televisivo cuando ya abandonaba su pío hogar. A propósito, su perrita Zarpa me dijo por lo bajini que volviera pronto, ya que temía por la salud de su dueño. Eso sí, la salud de ella misma no dejó lugar a dudas: no hay perra más feliz en el mundo (¡que manera de dormir!), y pienso volver a verla tan pronto como regrese a Madrid. A ver así, además, se me pega algo de la santidad de su dueño.
Ahora vienen los tirones de orejas:
- Caco, hace falta tener poca vergüenza para escandalizarse a causa de mis confesiones puntuales en Facebook después de lo que tuve oportunidad de escuchar el Sábado. Te lo vuelvo a decir: si alguna vez me caso con Flip, no pienses ni por lo más remoto que serás avisado del evento, ni muchísimo menos, de la despedida de soltero del novio. Yo me encargo de que no corrompas su mente, ¡voto a bríos! Por cierto, cuando mi chico lea esta entrada, os dejo a vosotros explicarle por qué se le llama Flip.
- Harto, si alguna vez tu mujer te pide el divorcio, ya te lo dije: tú caerás en manos de Caco, pero Harta caerá en las mías. De hecho, la próxima vez que vengáis a Madrid, creo que ella y yo nos vamos a ir de compras al barrio de Salamanca. Tengo que explicarle lo del oso de "Leyendas de pasión".
- Pere, insisto en que nadie es mejor que nadie en este mundo blogueril tan friki que nos hemos montado, pero como me vuelvas a plantar otra foto de la Vice-Cacatúa en tu blog, tendremos unas palabras tú y yo. Que tengo una salud delicada en cuanto a sustos mayúsculos se refiere, mujer…
En fin, esto ha sido más o menos todo. Está claro que este tipo de crónicas sólo le interesan a quienes participan en ellas, pero tras haber conocido a personas tan estupendas no podía por menos que hacerles este modesto homenaje. Ojalá hubiera tenido un poco más de tiempo con todos vosotros. Espero, como dijo aquel, que esto sea el principio de una bella amistad. No, no lo espero: lo sé. Porque…
… ERAIS TAL Y COMO ME IMAGINABA.
pd. Por cierto, el qué paso después de haberme marchado, ni lo sé, ni pregunto… que confiesen los culpables. Si se atreven.